Kuba prangert vor dem Sicherheitsrat den Einsatz von Hunger als Kriegswaffe und die Auswirkungen der US-Blockade auf die Ernährungsversorgung an – Cuba denuncia ante el Consejo de Seguridad el uso del hambre como arma de guerra y el impacto del bloqueo de EE.UU. en la alimentación

Kuba prangert vor dem Sicherheitsrat den Einsatz von Hunger als Kriegswaffe und die Auswirkungen der US-Blockade auf die Ernährungsversorgung an
New York, 25. August 2026. — Kuba warnte vor dem Sicherheitsrat der Vereinten Nationen vor der Verschärfung der weltweiten Nahrungsmittelkrisen als Folge von Konflikten, strukturellen Ungleichheiten und einer ungerechten internationalen Ordnung und prangerte die direkten Auswirkungen der Verschärfung der US-Blockade auf den Zugang der kubanischen Bevölkerung zu Nahrungsmitteln, Treibstoffen und anderen lebenswichtigen Gütern an.
Während der hochrangigen offenen Debatte mit dem Titel „Nahrungsmittel unter Beschuss: Die Rolle des Sicherheitsrats bei der Eindämmung globaler und lokaler Nahrungsmittelkrisen“ warnte der Ständige Vertreter Kubas bei den Vereinten Nationen, Botschafter Ernesto Soberón Guzmán, dass die Welt nur vier Jahre vor Ablauf der Frist zur Erfüllung der Agenda 2030 die Welt noch weit davon entfernt ist, das Ziel für nachhaltige Entwicklung „Kein Hunger“ zu erreichen. Er erinnerte daran, dass im Jahr 2025 rund 645 Millionen Menschen unter chronischer Unterernährung litten, während die öffentliche Entwicklungshilfe zurückging und die weltweiten Militärausgaben den Rekordwert von 2,9 Billionen Dollar erreichten.
Der kubanische Diplomat forderte, die beträchtlichen Mittel, die für den Rüstungswettlauf aufgewendet werden, in die Entwicklung umzulenken, und betonte die Notwendigkeit, die tiefsitzenden Ursachen von Konflikten anzugehen, darunter die aus dem Kolonialismus stammenden Ungleichheiten, die Folgen des Neoliberalismus, die ausländische Besatzung und die Politik der Vorherrschaft. Er forderte zudem, dass der Sicherheitsrat sein Mandat uneingeschränkt erfüllt, unter strikter Einhaltung der Charta der Vereinten Nationen und ohne Doppelmoral.
Soberón Guzmán prangerte insbesondere die gravierende Lage des palästinensischen Volkes an, vor allem der Frauen und Kinder, die infolge der Maßnahmen Israels und der Behinderung humanitärer Hilfe, einschließlich der Lebensmittelversorgung, Hunger leiden. Er wies darauf hin, dass diese Praktiken Teil einer systematischen Politik der Besatzung und kollektiven Bestrafung seien, und prangerte die militärische, politische, diplomatische und finanzielle Unterstützung Israels durch die Regierung der Vereinigten Staaten an. Er machte zudem auf die humanitären Bedürfnisse des sahrauischen Volkes aufmerksam, einschließlich seines Zugangs zu sicherer Ernährung, und forderte eine verstärkte internationale Zusammenarbeit und Unterstützung.
Der Ständige Vertreter prangerte an, dass Kuba einem multidimensionalen Krieg seitens der Regierung der Vereinigten Staaten ausgesetzt sei, deren Wirtschafts-, Handels- und Finanzblockade durch eine brutale, seit mehr als sechs Monaten andauernde Energieblockade und andere einseitige Zwangsmaßnahmen auf ein extremes Maß verschärft worden sei. Er erklärte, dass diese Maßnahmen den Zugang zu Treibstoffen sowie die Ankunft von Schiffen und Containern behindern, was schwerwiegende Folgen für die Verfügbarkeit von Lebensmitteln, Medikamenten, Düngemitteln, Maschinen und landwirtschaftlichen Betriebsmitteln sowie für die Stromerzeugung, den Verkehr, die Lieferketten und den Betrieb von Krankenhäusern und anderen wesentlichen Dienstleistungen habe. Er verurteilte diese Politik als kollektive Bestrafung des kubanischen Volkes und bekräftigte seine Kritik an den Drohungen einer direkten militärischen Aggression seitens der Vereinigten Staaten.
Abschließend erinnerte Soberón Guzmán an die historische Warnung des Oberbefehlshabers Fidel Castro Ruz während des Welternährungsgipfels von 1996: „Die Glocken, die heute für diejenigen läuten, die jeden Tag verhungern, werden morgen für die gesamte Menschheit läuten, wenn diese nicht willens, nicht fähig oder nicht weise genug war, sich selbst zu retten.“
Gleichzeitig bekräftigte er, dass der Aufbau einer neuen Weltordnung, die auf Gerechtigkeit, Gleichheit und Frieden basiert, nicht weiter aufgeschoben werden darf, und rief dazu auf, das gemeinsame Versprechen, niemanden zurückzulassen, in die Tat umzusetzen.
Übersetzt mit DeepL.com (kostenlose Version)
Cuba denuncia ante el Consejo de Seguridad el uso del hambre como arma de guerra y el impacto del bloqueo de EE.UU. en la alimentación
Nueva York, 25 de agosto de 2026. — Cuba alertó ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre el agravamiento de las crisis alimentarias mundiales como consecuencia de los conflictos, las desigualdades estructurales y un orden internacional injusto, y denunció el impacto directo del recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos en el acceso del pueblo cubano a alimentos, combustibles y otros bienes esenciales.
Durante el debate abierto de alto nivel titulado “Alimentos bajo fuego: el papel del Consejo de Seguridad en la mitigación de las crisis alimentarias mundiales y locales”, el Representante Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, Embajador Ernesto Soberón Guzmán, advirtió que, a solo cuatro años del plazo establecido para cumplir la Agenda 2030, el mundo permanece lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible, Hambre Cero. Recordó que alrededor de 645 millones de personas padecían desnutrición crónica en 2025, mientras disminuye la Ayuda Oficial para el Desarrollo y el gasto militar mundial alcanzó la cifra récord de 2,9 billones de dólares.
El diplomático cubano llamó a redirigir hacia el desarrollo los cuantiosos recursos destinados a la carrera armamentista y subrayó la necesidad de atender las causas raigales de los conflictos, entre ellas las desigualdades heredadas del colonialismo, las consecuencias del neoliberalismo, la ocupación extranjera y las políticas de dominación. Reclamó asimismo que el Consejo de Seguridad cumpla plenamente su mandato, con estricto apego a la Carta de las Naciones Unidas y sin dobles raseros.
Soberón Guzmán denunció especialmente la grave situación del pueblo palestino, en particular de mujeres y niños, sometido al hambre como consecuencia de las acciones de Israel y de la obstaculización de la ayuda humanitaria, incluido el suministro de alimentos. Señaló que estas prácticas forman parte de una política sistemática de ocupación y castigo colectivo, y denunció el respaldo militar, político, diplomático y financiero del Gobierno de los Estados Unidos a Israel. También llamó la atención sobre las necesidades humanitarias del pueblo saharaui, incluido su acceso a una alimentación segura, y reclamó mayor cooperación y apoyo internacional.
El Representante Permanente denunció que Cuba enfrenta una guerra multidimensional del Gobierno de los Estados Unidos, cuyo bloqueo económico, comercial y financiero ha sido reforzado a niveles extremos mediante un brutal cerco energético de más de seis meses y otras medidas coercitivas unilaterales. Explicó que estas acciones obstaculizan el acceso a combustibles y la llegada de navieras y contenedores, con graves consecuencias para la disponibilidad de alimentos, medicamentos, fertilizantes, maquinaria e insumos agrícolas, así como para la generación eléctrica, el transporte, las cadenas de suministro y el funcionamiento de hospitales y otros servicios esenciales. Condenó esta política como un castigo colectivo contra el pueblo cubano y reiteró su denuncia de las amenazas de una agresión militar directa de los Estados Unidos.
Al concluir, Soberón Guzmán evocó la histórica advertencia del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz durante la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996: “Las campanas que doblan hoy por los que mueren de hambre cada día, doblarán mañana por la humanidad entera si no quiso, no supo o no pudo ser suficientemente sabia para salvarse a sí misma.”
Al propio tiempo reafirmó que no puede seguir posponiéndose la construcción de un nuevo orden mundial basado en la justicia, la equidad y la paz, y llamó a traducir en hechos la promesa colectiva de no dejar a nadie atrás.
(Cubaminrex-Misión Cuba ONU)