Ein weiterer schmutziger Schachzug gegen Kuba im Europäischen Parlament – Otra sucia maniobra contra Cuba en el Parlamento Europeo





Gustavo de la Torre M. – Cubainformación
El pueblo de Cuba lleva más de 6 décadas sufriendo los zarpazos de la política criminal que aplican los gobiernos de EEUU: un diabólico y amplísimo diapasón de agresiones que marcan desde incursiones militares mercenarias, guerra biológica, campañas mediáticas, financiación de grupúsculos subversivos y delincuenciales (edulcorados como “disidencia”), hasta el retorcido laberinto de “leyes” y medidas coercitivas que componen el criminal bloqueo económico, financiero y comercial, cuyos objetivos demuestran su carácter genocida, porque viola flagrantemente diversas resoluciones de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.
Es de gran preocupación que, una vez más, en el Parlamento Europeo se le ha dado megáfono a organizaciones y personajes que tienen un marcado divorcio con la realidad de Cuba y la única identificación que los marca está alineada con las políticas imperialistas que violan de manera incuestionable los derechos del pueblo cubano.
De forma sorpresiva, en varios espacios digitales se ha publicado sobre la enmienda Nº 82, aprobada por la Eurocámara del Parlamento Europeo el pasado miércoles 21 de enero, en el marco del informe anual sobre la implementación de la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE para 2025. Una reforma impulsada por los eurodiputados Mariusz Kamiski (Polonia) y Carlo Fidanza (Italia), en nombre del grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), la cual pretende suspender el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) entre la Unión Europea y Cuba.
Tomando como base el mismísimo “argumentario” de la enmienda, es alarmante que las “preocupaciones por el deterioro de los derechos humanos o la erosión de las garantías democráticas en la Isla”, responda a “reclamos” de organizaciones y personajes con largo historial de ataques contra Cuba.
Entre ellos tenemos al presidente de la Asamblea de Resistecia Cubana (ARC), Orlando Gutiérrez Boronat, un corrupto y oportunista de la industria anticubana, que coordina una serie de fundaciones y organizaciones fantasmas y que se apropió de más de 30 millones de dólares del presupuesto estadounidense.
Ya es bien conocida la empecinada y constante campaña de odio hacia Cuba que realiza la denominada ARC desde su creación; pero llama la atención como esta maniobra se llevó a cabo de manera solapada, casi escurridiza, como si fuera una estrategia para que no encontrara resistencia alguna ni la adecuada respuesta de la comunidad cubana en el exterior, la cual no comulga con estos personajes con amplios expedientes de servilismo a los intereses injerencistas y colonizadores de EEUU.
Es vergonzoso que esta maniobra parta de la complicidad de la finanCIAda Rosa María Payá y el capo de la mafia anticubana, Mario Díaz-Balart.
Una rápida mirada a ambos.
Ella uso la muerte de su padre como rampa de lanzamiento a su mercenaria “carrera” en la otrora Oficina de Intereses de EEUU en La Habana (entonces SINA), se fotografío con rancias personalidades de la política estadounidense (que en su momento ofrecieron jugosas recompensas por el asesinato de Fidel Castro) y sin reparos ha solicitado en diversos escenarios internacionales más recrudecimiento económico contra el pueblo de Cuba y hasta una agresión militar extranjera. Él proviene de una familia envuelta en red de intrigas, sanciones y terrorismo, todo bajo la fachada de la „libertad“, pero que ha engrosado más a sus bolsillos y egos que a cualquier ideal democrático.
Es burdamente grotesco que en los salones del Parlamento Europeo se les permita a servidores de esa política estadounidense, violatoria de los derechos del pueblo cubano y que irrespeta las resoluciones internacionales, establecer una camisa de fuerza que respondan a intereses ajenos al buen entendimiento y las relaciones basadas en el respeto mutuo que tanto se promulga desde la Unión Europea.
Lo cobarde de todo el montaje de estos personajes de la política anticubana, tanto por los desarraigados como los que sirven como mercenarios mediáticos o institucionales de organizaciones provenientes de la rancia vertiente derechista y de ultraderecha, es que hacen de la guerra contra Cuba un lucrativo negocio, cuyos objetivos están diametralmente opuestos a la verdadera defensa de los derechos y libertades del pueblo cubano.
La enmienda se basa en mentiras y es un instrumento que sólo ayuda a la violación del derecho soberano del pueblo de Cuba a construir su presente y futuro, sin injerencias, presiones políticas, guerra económica, ni imposiciones de esquemas político-económicos foráneos.
Toda gestión que conlleve desarrollo en la convivencia social y política dentro de su proceso democrático, estabilidad económica y relaciones comerciales en el ámbito internacional, le compete única y exclusivamente a cada cubana y cubano que resida dentro de la Isla: para ello tienen sus propias estructuras de gobernanza escalonado desde cada barrio del país hasta la Asamblea Nacional y su aparato de Estado.
Todas las campañas y aventuras políticas, promovidas por personajes u organizaciones marginales, que se lucran con el sufrimiento de un pueblo, con redes sociales con una clara línea monroista y vínculos directos o indirectos a empresas tapaderas de los antros de financiación del terrorismo, sólo buscan alimentar el miedo, el odio y las fantasías reaccionarias, sustentando sus „informes“ en calumnias, bulos, tergiversaciones y torceduras sobre los indiscutibles logros alcanzados en el devenir del proceso socialista cubano.
Las intenciones de la ARC y organizaciones satélites y serviles al Tío Sam, no es informar ni denunciar “irregularidades o violaciones” dentro de Cuba; sino degradar a su sistema político y levantar como fachada un alegato que provoque que la Unión Europea sea servil y cómplice en el reforzamiento del bloqueo económico, financiero y comercial. Para ello se están aprovechando, de manera vil y oportunista, de la actitud beligerante de Donald Trump y su camarilla anticubana.
Este tipo de enmienda busca crear brechas en las relaciones diplomáticas y económicas entre la Unión Europea y Cuba. Realmente busca blanquear una política imperialista de amplio expediente de hostilidades y agresiones constantes durante las últimas 6 décadas, para que se estreche cada vez más el bloqueo económico impuesto contra el pueblo cubano y utilizar sus nefastas consecuencias como „causalidades producidas por una fallida gestión gubernamental de las autoridades cubanas“ y no para señalar al verdadero responsable: el gobierno de EEUU y sus cómplices.
La finalidad de tales „iniciativas“ dentro de la Comunidad Europea, es que organismos internacionales de cooperación y diálogos se desconecten de la realidad cubana, asumiendo como „verdad“ el discurso construido en laboratorios, donde se falsean las nefastas consecuencias de la política hostil de los gobiernos de EEUU y se culpa con falsedades en su lugar al gobierno cubano.
¿Por qué condenar al pueblo cubano, mientras desde el Parlamento Europeo se tuerce la mirada descaradamente a las diaria violaciones de los derechos humanos, la aplicación de una represión basada en la discriminación y la violencia policial contra manifestantes pacíficos y contra la inmigración; además de un largo etcétera de calamidades sociales que se viven cada día en EEUU? ¿Por qué esa precariedad de derechos en EEUU no genera la adopción de resoluciones ni acuerdos de enmiendas que rompan las relaciones de la Unión Europea con ese país?
Cuba nunca se ha pronunciado, ni lo hará, por conquistar territorios de otros países o regiones del mundo. Tampoco acepta alianzas de ningún tipo que amenacen a otros pueblos. Cuba ofrece colaboración, cooperación y solidaridad. Por tanto, la Unión Europea no tiene basamento alguno para creerse amenazada por Cuba ni por sus relaciones con otros países (independientemente del sistema político que tengan).
Sin embargo, EEUU y su gobierno sí han amenazado a la integridad de la Unión Europea; pero no ha recibido como respuesta una ruptura de relaciones ni de diálogos, sino todo lo contrario.
En Cuba se trabaja con tesón y bajo grandes sacrificios, para sortear el criminal bloqueo económico impuesto contra la voluntad del pueblo cubano y que lo fuerza a padecer de colosales necesidades y carencias.
Es hipócrita querer medir a Cuba por una vara de estándares que no responde a los intereses del pueblo cubano. Además, los países de la Unión Europea, sin bloqueo económico alguno, tienen bastantes problemas domésticos sobre violaciones de derechos y expolio de libertades, para creerse con moral para “señalar” a Cuba.
Acusar a Cuba de enviar mercenarios a luchar contra Ucrania, en su conflicto con Rusia, es una burda mentira y sólo es una mezquina táctica para promover confrontaciones.
Cuba no procede de esa manera y lo demuestra cada día con su intachable ética diplomática y política basada en el respeto y la no injerencia en los asuntos internos de otros países.
La guerra cultural y económica impuesta contra Cuba, apoyada en un ecosistema mediático agresivo y engañadizo, es una bajeza que responde al imperialismo estadounidense. Han convertido la calumnia en estrategia y el odio en negocio. Es un patrón político y rendirse a éste es sinónimo de humillante servilismo.
Este gran negocio de la mentira como herramienta de descrédito político, tiene como objetivo el deshumanizar el sufrimiento de todo un pueblo para favorecer el genocidio que se comete por intereses coloniales del imperialismo estadounidense.
Por tanto, ni los eurodiputados de ECR, la ARC y „asociaciones“ reaccionarias ni personajes de la fauna anticubana, me representan, como tampoco a la comunidad cubana residente en la Comunidad Europea; pero mucho menos representan al pueblo de Cuba.
Por tanto, rechazo la adopción de la Enmienda 82, incluida en el informe anual sobre la implementación de la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE para 2025.
Señalo a los involucrados en la aprobación de la aberrante enmienda, como nocivos instrumentos de una política agresiva establecida con saña contra Cuba.
A quienes integran el Parlamento Europeo, les traigo una frase de José Martí, apóstol de la Revolución cubana, quien escribió para la infancia, en su obra „La Edad de Oro“, en 1889:
„Los que pelean por ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mundo, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino criminales“ (1).
Señorías, a Cuba se respeta.
(1) „Tres Héroes“. La Edad de Oro. Número 1, julio de 1889. O. C. 18:308